Embarazo: ¿La Fecha Probable de Parto va a misa?

¿Cuál es la duración normal de un embarazo? ¿Hay fecha de ‘caducidad’?

Como regla general, se define el embarazo a término aquel que dura entre 37 y 42 semanas. Antes de las 37 semanas se considera que es un parto prematuro, y después de las 42 semanas, un embarazo prolongado.
Muchísimas mujeres sufren al final de su embarazo la amenaza de la inducción al parto si éste no se desencadena espontáneamente antes de la semana 41. Y con esta ‘excusa’ se provocan miles de partos diarios, con todas las consecuencias desfavorables que ello tiene. 
Estoy convencida de que la angustia y preocupación que esta situación provoca en muchísimas madres, puede evitarse si viéramos con perspectiva la realidad de la fijación de la Fecha Probable de Parto y los mitos que rodean el llamado ‘embarazo prolongado’.

Vamos a poner en duda las creencias que rodean el mito del riesgo del embarazo prolongado y qué podemos hacer para calmarnos y llevar la situación con seguridad y minimizando riesgos.

Parece que la necesidad de establecer una duración standard para el embarazo surge de la Grecia Clásica y de un afán por poder determinar cuándo tuvo lugar la concepción para saber quién era el padre de la criatura. Fue Aristóteles el que estableció la actual duración standard del embarazo de 280 días (40 semanas de 7 días). 
 
Luego, con la aparición en el s.XX de la Obstetricia moderna, la Fecha Probable de Parto (FPP), se convirtió en una herramienta para estandarizar a todas las mujeres: todos los embarazos medidos por el mismo rasero. La FPP se convirtió en la base de los cuidados del embarazo porque permite estructurarlos en una línea temporal: a las tantas semanas, este control, a las tantas esta intervención etc…

Gráfico del Ciclo Menstrual ‘standard’.

Esa FPP se basa en la hipótesis de que todas las mujeres tienen el mismo ciclo menstrual de 28 días y que ovulan en el día 14 del ciclo. Pero todos sabemos que ni los ciclos menstruales son iguales en todas las mujeres, ni siquiera en la misma mujer durante distintas etapas de su vida. Y que la ovulación puede darse antes o después del día 14.

Por tanto, no parece muy lógico basar los cuidados y parámetros del embarazo en fechas que no tienen por qué cumplirse ni mucho menos.
Con la obstetricia moderna y el uso de las ecografías, se utiliza la medición del crecimiento del bebé como base para establecer la FPP. Estas mediciones se basan en la hipótesis de que existe una correlación entre el tamaño del bebé y la duración del embarazo: midiendo al feto, se estima cuando es más probable que vaya a nacer.
Para realizar los cálculos, se asume que todos los fetos crecen de manera estándar 1 mm al día a partir de las 6 semanas. ¿Podemos estar seguros de que todos los fetos crecen al mismo ritmo? Claro que no. No lo hacen los bebés cuando están fuera del útero, lo van a hacer durante la gestación…
La medición mediante ecografías tiene un altísimo porcentaje de desvío, no sólo en la estimación de la fecha probable de parto, sino en la estimación del peso y tamaño del bebé. Al fin y al cabo, no es una técnica precisa, y se basa en la habilidad del ecografista de ‘hacer click’ en el sitio correcto para sacar una medición, y en la calidad de los aparatos utilizados.
De hecho, sólo un 5% de los bebés nacen en la FPP, independientemente de si esta fecha se calculó mediante medición en las ecografías o ateniéndose a la FUR (Fecha Última Regla).
Así que la FPP es casi la fecha menos probable de que el parto ocurra.
Además del posible baile de días y mediciones, hay muchos factores que influyen en el adelantamiento o atraso del parto, como son la edad materna, el sexo del bebé, la situación socio económica y sentimental de la madre, entre otros.
De hecho, cuantos más estudios se hacen, menos hay un acuerdo en la duración científica del parto. En algún estudio el margen de error es de +/- 37 días!!
Como siempre, la humanidad se lanza a medir y querer controlar a la naturaleza en lugar de mirarla y aprender de ella.
La datación del embarazo no es esencial. Debería considerarse una intervención más a tener en cuenta por los beneficios que pueda arrojar, pero no a ceñirse a un número que es aleatorio y basado en suposiciones que han probado ser sólo eso, suposiciones.
En obstetricia, es más fácil introducir una práctica aunque carezca de evidencia, que dejar de hacer lo que veníamos haciendo.

Pero, ¿hay más peligro de muerte para el bebé si se prolonga el embarazo?

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