Las 5 Claves para un parto único y sin sufrir

Si estás embarazada esto te interesa.

Durante el embarazo semana a semana, seguro que has estado leyendo sobre el desarrollo de tu bebé. Y muy probablemente, en algún momento habrás tenido que investigar qué es eso tan raro que ha mencionado un doctor acerca de tu bebé, tu útero, tus resultados analíticos… Pero, ¿y tu parto?

 

El parto es un evento trascendental en la vida sexual, afectiva, emocional y psíquica de una mujer. Deja huella para siempre. Si esa huella es positiva, te dará fuerzas, autoestima, empoderamiento y amor sin límites para con tu hijo. Te posiciona en una situación inmejorable para vivir tu puerperio con entereza, con fuerza, a pesar de lo cansado que pueda ser y de las dificultades que puedan surgir.

 

Si tu experiencia del parto no es buena, te deja hecha polvo literalmente. Vas a tener el terreno cuesta arriba por mucho tiempo, y tendrás que invertir tiempo, esfuerzo y muy probablemente dinero en salir del bucle de la tristeza, del malestar, de la enfermedad, tuya y de tu bebé. El coste emocional y en recursos es altísimo a largo plazo.

 

¿Del bebé también? te preguntarás. Sí, porque no hay que olvidar que tu pares, pero tu bebé nace. Los dos pasáis por un nacimiento. Tú a un nivel más simbólico y emocional.

 

 

Tu bebé nace a la vida y no es difícil darse cuenta de que para él es un evento que deja una huella imborrable para el resto de su vida. El nacimiento marcará su forma de sentir, de percibir el mundo. Y también su salud, su resistencia al estrés, su manera de relacionarse contigo y con el resto del mundo.

Por eso, es tan fundamental ir preparada. No dejarlo en manos de nadie. Tú tienes la batuta. Es tu vida y la de tu hijo. 

 

Hoy día los Protocolos de los hospitales y clínicas se aplican independientemente de la mujer que tienen delante y sus circunstancias, características o preferencias.

 

Así que, si quieres disfrutar de un parto en el que tu eres la protagonista y que tu eliges dentro de lo posible, estas son las 5 Claves indispensables para gozar de tu mejor parto:

 

1.- CONOCIMIENTO DE LO QUE ES UN PARTO. 

Una cosa es ir leyendo en internet cosas sobre el parto. ¡Hay tanto y tan diverso!. También hay infinidad de libros. Buenísimos y muy recomendables muchos de ellos.

 

Además está lo que te dice tu ginecólogo, tu matrona. Tu entorno. Tu madre, tu hermana, tu tía, tus amigas. Cada uno con su visión, su perspectiva, sus creencias y miedos sobre el hecho de parir.

 

El parto siempre está rodeado de una gran INCERTIDUMBRE. No se sabe lo que va a pasar. ¿quién va a estar de turno en el hospital ese día a esa hora? ¿cómo me voy a encontrar? ¿saldrá todo bien? ¿sabré parir? ¿me dolerá? ¿lo resistiré? ¿cómo es eso de parir?.

 

Por eso es tan importante que conozcas en profundidad en qué consiste la experiencia del parto. Debes entender lo que vas a vivir.

 

¿Vas a ir a ciegas a uno de los eventos más importantes en tu vida y la de tu bebé? Es fundamental que tengas tu propia visión de tu parto, en consonancia con lo que tu eres, lo que sientes, tus sueños, tus anhelos, tus aspiraciones para con tu hijo.

 

Suele pasar que nos entregamos ciegamente a lo que nos dicen que es lo mejor, sin cuestionar. Y si luego no es lo que imaginabas o esperabas o no te sientes bien, es que algo anda mal contigo, eres tu que no valoras tener a tu hijo entre tus brazos.

 

 

Y lo que anda mal es cómo has parido. Cómo te han tratado. Cómo te has sentido tratada. Cómo tu cuerpo no reconoce haber dado a luz si no ha sentido que el proceso fisiológico ha tenido lugar. Es como si te dicen: ya has comido, y tu no sientes o no has visto, no has sentido que hayas comido nada. Ni siquiera has masticado. Y te vas con un hambre voraz a dormir. Pues igual, solo que te vas con un vacío y una tristeza atroces.

En Argentina, el 70% de las mujeres que son madres reporta haber tenido algún tipo de trato violento ya sea físico o psicológico y esa cifra en México llega al 90%. Entendiendo que gritar, maltratar, forzar, asustar o decir cosas incómodas es agresión, y la agresión, independientemente de su intensidad o de su intención es violencia (del libro ‘Nacimiento personalizado: más allá del parto humanizado, del Dr. Claudio M. Góngora).

 

2.- AMBIENTE EXTERNO ADECUADO

Somos mamíferas. Punto. Nuestro cerebro arcaico es el responsable del desarrollo del parto. Y necesita un hábitat adecuado y óptimo.

 

Es como respirar: claro que nuestro cuerpo está diseñado para respirar y lo hace sin que tengamos que pensar a cada instante si lo que toca es inhalar o exhalar. Pero si en lugar de la mezcla óptima de oxígeno, te ponen en un ambiente donde sólo hay CO2, tu cuerpo no va a ser capaz de hacerte vivir. Si comes algo en mal estado, tu cuerpo va a vomitar, no va a digerir. Por muy preparado que esté para hacerlo.

 

Pues el cuerpo de una mujer cuando pare es lo mismo. Y necesita un ambiente cálido, generalmente con luz tenue, sin voces estridentes, que ella perciba como seguro, tranquilo, con intimidad, sin personas entrando y saliendo constantemente.

 

 

Si no es así, muy probablemente esa mujer estará en alerta, segregando adrenalina. Justo lo contrario de lo que necesita. La adrenalina es la antagonista de la oxitocina, que es la hormona del parto por excelencia. La oxitocina es la hormona del amor, la empatía, los orgasmos, el placer. Podemos decir, para entenderlo bien, que el hábitat adecuado para un buen parto es el mismo que para tener un buen orgasmo.

 

3.- ESTADO MENTAL APROPIADO

Con miedo es muy difícil parir bien. Sin la tranquilidad de poder poner el foco en ti misma y en tu bebé, olvidándote de todo lo que te rodea, es difícil.

 

El parto lleva a la mujer a un estado alterado de conciencia, literalmente. Ese estado es provocado por las hormonas del parto. Para que se segreguen esas hormonas y tu parto transcurra lo más rápido, fácil, desinhibido y potente, tú tienes que poder entregarte a la experiencia.

 

Lejos del mundo exterior.

 

Y para eso, es necesario preparar tu mentalidad, sentirte empoderada, tener las expectativas realistas, saber que no estás sola, saber con qué recursos cuentas.

 

Si todo sigue su curso, un estado indescriptible de subidón, de amor y de fiereza te va a acompañar en el primer contacto con tu bebé. Y tu bebé va a estar en el estado óptimo para encontrarse contigo, piel con piel inmediato. Buscará tu mirada, tus pezones. Os vincularéis a un nivel muy profundo, con el olor, el más arcaico de los sentidos, con el tacto, la vista. Créeme que es un buen inicio para vuestro futuro apego, vuestra lactancia. Una inversión de futuro en salud y bienestar de los dos.

Por eso es importante que la madre se conozca, que se prepare, que  sane esos bloqueos, creencias y miedos sobre el parto.

 

Y necesita estar en un entorno donde sea respetada, honrada y no se le meta miedo!

 

4.- MOVIMIENTO Y PODER DECIDIR

El parto es movimiento. Es como ponerse una bota que es estrecha. Tienes que mover el pie y la bota según te vas deslizando dentro de ella. Si no mueves el pie, va a ser imposible meter la bota. Pues lo mismo con un parto.

 

Si no te mueves, el trabajo se dificulta tanto, que acaba muchas veces necesitando ‘ayuda’: oxitocina sintética, episiotomía, fórceps, cesárea… cascadas de intervenciones. Con sus consecuencias.

 

¿Sabías que según estadísticas mundiales, sólo un 3% de los partos son realmente difíciles y requieren intervención médica, independientemente del lugar y de quién los asista? Entonces, ¿por qué tratar al 97% restante como si una situación de emergencia tuviera que ocurrir en cualquier momento? En general, hoy día te hacen vivir el parto en un estado de continua alerta y miedo.

 

Es como si en un avión estuviéramos todo el viaje con la mascarilla puesta y en posición de emergencia por si acaso. Así es como se viven muchos partos hoy día. Aplicando Protocolos y decidiendo en base a una posible catástrofe, que en la mayoría de casos está muy lejos de suceder si se deja a la mujer tranquila.

 

5.- ACOMPAÑAMIENTO

La mujer, para olvidarse de todo y entregarse a la experiencia, debe estar segura de que cuenta con todo el apoyo y las herramientas que puede necesitar.

 

Una cesárea no es mala en sí misma, al revés, si es necesaria, salva tu vida y la de tu bebé. Una epidural no te hace menos guerrera, menos fuerte y valiente. Hay ocasiones en que, a pesar de que hay que conocer sus posibles efectos nocivos, te va a ayudar a transitar, a desbloquearte y ayudarte a seguir en un momento determinado de tu parto. También hay que saber que hay otros recursos buenísimos alternativos a la epidural. Y conviene saberlo de antemano para poder escoger.

 

 

Tu pareja o tu acompañante en el parto también debería saber qué esperar del parto y cómo comportarse para poder ayudarte.

 

De hecho, tiene un papel importantísimo que jugar si está al tanto de todo lo que debe saber: protegerte. Proteger tu espacio, tu tranquilidad, tus decisiones. Saber que tienes un aliado que va a velar por ti y tu bebé y por lo que deseas.

 

Prepararte para tu parto y personalizar un nacimiento es un regalo de amor tanto hacia ti misma como hacia tu bebé.  

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