Yo… casi mejor que no me miren

 

Si algo tiene un embarazo y un parto es que están rodeados de INCERTIDUMBRE y no hay dos iguales. Nadie te puede asegurar nada.

Y… ¿no es así la vida misma? ¡Claro que sí!

Seguimos viviendo, disfrutando o llorando. Por supuesto, tomamos precauciones: miramos al cruzar, nos ponemos el cinturón, nos apartamos si vemos peligro… pero no dejamos de salir al campo, a la playa, de viaje, o a la esquina a por pan, sin pensar en lo peor que pueda pasar.

Pero el embarazo y el parto son tratados hoy día por los profesionales de la salud (hablo en general, no todos), como una enfermedad y como una actividad de alto riesgo.

Durante el embarazo,  los médicos van a buscarte el detalle, el más mínimo desvío en la ecografía, y nos dan un susto y un disgusto a los padres…. o »el bebé es muy grande», o »ya saliste de cuentas», y un sinfín de temas más.

Que luego resulta que no era nada: el soplo del corazón se pasará solo… el bebé no era tan grande ni mucho menos… pero el estrés y la preocupación, y hasta una cesárea o una inducción ya te la has llevado, con todo lo que comporta.

Y no te han dejado disfrutar y estar relajada, ¡con lo importante que es!

Estos días estoy publicando mucho sobre el parto porque voy a lanzar un Taller sobre el parto.

Está dirigido a mujeres embarazadas que quieren saber a lo que van, y quieren poder decidir con información completa y veraz cómo dar a luz a su hij@ y qué tipo de nacimiento darle a su bebé. ¡Los papás son más que bienvenidos!

Pero…. ¿estos talleres hacen que un parto sea más seguro? ¿no será que con tanta moda hippy de parto menos intervenido, nos estemos poniendo en riesgo?, ¿puede pasar algo y ser culpa de no estar monitorizado el bebé constantemente, por ejemplo?

Pues todo lo contrario…. monitorizar al bebé constantemente es como llevar la mascarilla del avión puesta todo el viaje por si acaso… y no exagero. La monitorización constante hace que la madre no se pueda mover libremente, algo esencial para un buen parto.

Hacer tactos vaginales protocolarios y para ver cómo va la dilatación del cérvix puede inhibir el curso del parto.

Gente entrando y saliendo de la habitación u observando a la madre, no le permite a ésta abstraerse y meterse en su ‘mundo parto’, y por tanto ralentiza, incluso puede detener el proceso de parto.

Y así seguiría dando múltiples ejemplos de actitudes y acciones muy comunes en los partos, que van hipotéticamente dirigidas a controlar el proceso, sin saber que, precisamente el control, es la antítesis del parto. Y de la vida… 

Prudencia sí, control innecesario, no.

P.D. ¿Qué experiencias has tenido tu con tus embarazos y partos? Escríbeme y explícamelas! Estoy recopilando experiencias para que otras madres se puedan beneficiar de lo que nos ocurrió a nosotras, y puedan ir con más información para tomar decisiones acordes con su deseo y su sentir hacia su embarazo y parto.

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